Ya desde el mes de noviembre la carrera había empezado a llamar mi atención y cuando Jorge me propuso formar un equipo de postas con Diego, ambos amigos del trabajo, acepté de inmediato porque me parecía que los 26,7k me vendrían muy bien en mi preparación para la Lima 42k de mayo de este año.
La preparación de la ultramaratón en postas me tomó dos meses, entre la última semana de noviembre y la primera semana de enero, estuve entrenado tres veces por semana con dos rodajes de 7k y un fondo de 1h30min. Para la segunda semana de enero alargué el fondo semanal a 1h45min y en la semana previa a la ultramaraton lo alargué hasta las dos horas.
Los 80k de la ultramaraton consistieron en tres vueltas a un circuito de 26,7k de los cuales un tercio corresponden a una superficie de tierra o arena y los otros dos tercios a asfalto o cemento. El recorrido es mayormente plano y paralelo a la costa, salvo por un par de cuestas, la primera de setecientos metros de largo con una pendiente de cinco por ciento y la segunda de mil seiscientos metros de longitud con una pendiente de un poco más del dos por ciento.
Nuestra posta resultó ser más pareja de lo que esperábamos, yo partí primero a las cinco de la mañana completando la primera vuelta de 26,7k en 2h40min, luego siguió Diego que lo hizo más rápido de lo esperado y remató Jorge con 2h36min. El tiempo total de nuestro equipo para los 80k fue de 7h59min, que nos situó en el puesto veintiuno de treintaiún equipos de postas que llegaron a la meta.

