lunes, 20 de agosto de 2012

la luz al final del tunel

Hoy se cumplen tres meses de la Lima 42k y no me encuentro en condiciones de correr la Media Maratón de Lima el próximo domingo 26 de agosto. Cometí el error de no tomarme unos días de descanso después de la Lima 42k y por ello desarrollé una lesión en la banda iliotibial a la altura de la rodilla derecha. Continué entrenando las semanas siguientes creyendo que la lesión se iría sola y aunque en más de una ocasión me pareció que estaba cediendo, ésta fue agravándose. A mediados de julio, cuando ya no podía correr cien metros sin empezar a sentir dolor en la rodilla, decidí ir a consulta con una fisioterapeuta que me recomendaron. Ella me explicó que se trataba de una de las lesiones más rebeldes y que podrían pasar varios meses antes de curarme si no seguía un tratamiento de ocho días con pastillas, hielo y descanso. Regresé con la fisioterapeuta un par de días antes de terminar con el tratamiento, tras hacerme un exámen, me dijo que le parecía que podía empezar a correr un poco nuevamente. El 27 de julio, al día siguiente de tomar la última pastilla, empecé con tres series de 6 minutos de marcha por 4 minutos de trote. Desde entonces, a medida que el dolor en la rodilla fue desapareciendo, he estado aumentando poco a poco el trote a expensas de la marcha, ayer tras 12 minutos de marcha corrí 25 minutos seguidos. Por ahora debo seguir yendo con cuidado tal y como lo he venido haciendo desde la última vez que visité a la fisioterapeuta: calentando y estirando bien la banda iliotibial antes de trotar y estirando y aplicando hielo en la rodilla al terminar.

jueves, 24 de mayo de 2012

Lima42k 2012

Para preparar ésta, mi tercera maratón, decidí probar un plan de entrenamiento para corredores de nivel básico (4 horas o más en maratón) de ocho semanas que encontré en internet elaborado por el profesor Miguel Angel Rabanal, en el cual deben realizarse dos tiradas largas semanales. Se comienza la octava semana con dos tiradas largas de una hora treintaicinco y se llega en la tercera semana previa a la maratón a dos tiradas largas de dos horas y diez minutos en progresión. En la sexta semana previa al maratón pasé de tres a cuatro rodajes semanales, llegando hasta los sesentiún kilómetros en la semana de mayor carga. El plan puede resultar engañoso porque, al no superar las tiradas largas los veinticuatro kilómetros, estas pueden hacerse a un ritmo bastante vivo que supera al paso de maratón. A pesar de ello pienso que el plan es bueno, sobre todo para mi que no puedo darme el lujo de hacer tiradas largas de tres horas en días de semana, que me gusta salir los viernes y sábados por la noche y dedicar mis fines de semana a la familia.
A diferencia del año pasado el tiempo estuvo soleado en las semanas previas a la carrera con máximas de hasta 25 grados, pero a cinco días de la Lima42k las esperadas nubes cubrieron Lima e hicieron descender las temperaturas. En las doce horas previas cené un plato de fideos, bebí un litro de Gatorade, un litro de suero Frutiflex y desayuné tres plátanos. Para cuando dieron la partida, a las siete de la mañana, ya había decidido ir a un paso cómodo en los dos primeros tercios de la carrera y acelerar en el último tercio, si es que podía. La experiencia me enseñó que es necesario asegurarme el avituallamiento llevando el cinturón de hidratación y tres sachets de Accel Gel de vainilla en los bolsillos. En la partida me ubiqué en el tercio posterior del pelotón y empecé la carrera con el paso más cómodo que encontré, al pasar los 3k en veinte minutos me enteré que estaba yendo a 6'40", bastante más lento de lo esperado, pero no me preocupaba demasiado porque ya sabía que a partir de los veinte minutos llegan las buenas sensaciones y suelo acelerar sin darme cuenta. Voy tranquilo mirando mi ciudad, de San Borja Sur paso a San Borja Norte, luego a Canaval y Moreyra, Juan de Arona y los 10k en una hora con tres minutos. Paso frente al Golf de San Isidro y me regocijo al pensar que no estoy nada cansado y que el año pasado en ese lugar si lo estaba. Sigo el camino a Magdalena, paso los 14k en la Javier Prado y recuerdo que comí un gel allí en la ultima maratón, ahora comeré el primer gel más adelante, en el 22k, poco antes de comenzar la primera subida. Voy por la Avenida del Ejército y al entrar a la Pera del Amor me cruzo con Claudia, la comadre de mi mujer, ella está saliendo y me aventaja por tres o cuatro minuto, se ha comprado un GPS Garmin y le va marcando el paso a un grupete de runners. Entro a la Costanera, el Océano Pacífico está a mi derecha, voy detrás de un grupo de runners y oigo que entre ellos se dicen "cinco con cincuenta, bajemos un poco", momentáneamente los adelanto. Llego al Puente Villena, ya estoy en la media maratón, dos horas con once minutos, avanzo un kilómetro más y justo antes de llegar a un puesto de hidratación me como el primer gel, desde allí hasta el 27k va una subida que en la maratón del 2010 me obligó a caminar. Voy por Mariscal Castilla y luego por La Merced, después viene Ricardo Palma y la Avenida Pardo, sigo por Santa Cruz y en Angamos paso por el 30k, llevo tres horas con siete minutos corriendo, ya voy cansado y me como mi segundo gel, todo lo que queda hasta la meta es en subida, al igual que el año pasado acabaré el maratón dignamente y superaré el cansancio, aunque vaya a paso de tortuga, no caminaré ni me detendré más del tiempo necesario para tomarme un vaso en los puntos de hidratación que hay cada 5k. Paso por el Colegio Belén, después viene de nuevo el Golf, sigo por Juan de Arona ahora en subida, es el 35k y me tomo mi último vaso de Powerade, siento el último gel que comí aún en el estómago, debido al cansancio mi estómago no ha sido capaz de absorverlo todavía, cruzo la Vía Expresa viendo cómo el pacer de cuatro horas con treinta me pasa con facilidad, acelero un poco para no perderlo de vista pero me parece que va demasiado rápido, a un paso mayor del que le corresponde. En el 37k colocaron un arco de donde caía una lluvia demasiado fina, me refresco un poco al pasar debajo y al doblar a Pablo Carriquiri me encuentro con los padres y las hermanas de Claudia que me dan ánimos, me alegra mucho el verlos, así como al esposo de Claudia que esta vez no pudo correr y estuvo esperándome en varios puntos de la ruta con su cámara fotográfica. Entro a San Borja Norte y cuando me encuentro a la altura del Puente Quiñones mi esposa me llama por teléfono, con la voz entrecortada por el cansancio le digo que ya voy en el 38k y que estoy llegando en veinte minutos. A poco de cruzar la Avenida Aviación adelanto al pacer de cuatro con treinta, que ha bajado el paso y me da ánimos al verme pasar, cruzo la Avenida San Luis y al pasar frente al balcón de mis suegros en el 41k, ellos me estaban esperando, me saludaron y me dijieron que me veían más fresco que el año pasado. De pronto veo que un corredor que va un poco adelante acelera y hago lo mismo, aunque me parece muy pronto, la recta final la recorro con los ojos cerrados, el cronómetro que está arriba del arco de la meta marca cuatro horas con veintinueve minutos, me he quedado sin aire por el sprint (si es que se puede llamar así), cruzo la meta y me detengo de golpe para hinchar mis pulmones y sacarme el sofocón. El primero en recibirme fue mi hijo de seis años quien me toma de la mano y me dice "papá quiero correr contigo", mi esposa y mi hija de once años me miran y me abrazan, me parece que sus ojos brillan.

El tiempo neto fue 4:28:07,
mejoré en trece minutos mi marca del 2011.

Issack Kimaiyo y Julius Kipyego,
primer y segundo puesto de la maratón.

lunes, 26 de marzo de 2012

Lima 42k - Semana 8

A ocho semanas de la Lima 42k estoy iniciando la etapa más delicada en la preparación del maratón, a partir de este momento iré aumentando la carga semanal de kilómetros de manera controlada para que el cuerpo asimile el ejercicio sin sufrir lesiones. En esta mi tercera maratón, procuraré distribuir más uniformemente los kilómetros a lo largo de cada semana que en las veces anteriores, haciendo por lo menos dos tiradas largas semanales y llegando hasta los sesenta kilómetros semanales a un mes de la carrera. La valla a superar no es alta, mi mejor marca para los 42k es 4h41min y con una mejor preparación no parece complicado acercarme más a las cuatro horas. La semana pasada sumé 45 kilómetros en tres rodajes, a un promedio de 5'42" por kilómetro.

LUNES 19/3
MIERCOLES 21/3
VIERNES 23/3
15,5k a 5'41"/km
12,3k a 5'46"/km
16,7k a 5'40"/km

martes, 31 de enero de 2012

Primera Ultramaraton Yumax 80k

El sábado pasado se corrió la primera Ultramaratón Yumax 80k a lo largo del circuito de playas de la bahía de Lima con la participación de ciento sesenta y seis corredores, repartidos en las modalidades de individual y postas. En la modalidad individual, mucho más exigente, cada competidor debía recorrer 80k en un tiempo no mayor de trece horas y en la modalidad de postas los 80k se repartían entre tres competidores que debían recorrer 26,7k cada uno. La organización estuvo a cargo de Perutriathletes, asociación dedicada a promover la práctica del triatlón y de las disciplinas que comprende.
Ya desde el mes de noviembre la carrera había empezado a llamar mi atención y cuando Jorge me propuso formar un equipo de postas con Diego, ambos amigos del trabajo, acepté de inmediato porque me parecía que los 26,7k me vendrían muy bien en mi preparación para la Lima 42k de mayo de este año.
La preparación de la ultramaratón en postas me tomó dos meses, entre la última semana de noviembre y la primera semana de enero, estuve entrenado tres veces por semana con dos rodajes de 7k y un fondo de 1h30min. Para la segunda semana de enero alargué el fondo semanal a 1h45min y en la semana previa a la ultramaraton lo alargué hasta las dos horas.
Los 80k de la ultramaraton consistieron en tres vueltas a un circuito de 26,7k de los cuales un tercio corresponden a una superficie de tierra o arena y los otros dos tercios a asfalto o cemento. El recorrido es mayormente plano y paralelo a la costa, salvo por un par de cuestas, la primera de setecientos metros de largo con una pendiente de cinco por ciento y la segunda de mil seiscientos metros de longitud con una pendiente de un poco más del dos por ciento.
Nuestra posta resultó ser más pareja de lo que esperábamos, yo partí primero a las cinco de la mañana completando la primera vuelta de 26,7k en 2h40min, luego siguió Diego que lo hizo más rápido de lo esperado y remató Jorge con 2h36min. El tiempo total de nuestro equipo para los 80k fue de 7h59min, que nos situó en el puesto veintiuno de treintaiún equipos de postas que llegaron a la meta.
Diego dándole la posta a Jorge.


Vista parcial de la bahia de Lima, donde tuvo lugar la Ultramaraton Yumax 80k.