Después del mal sabor que me dejaron las dos medias maratones que corrí este año, estoy terminando el año con mi mejor marca personal en 10k. La Carrera Nextel de ayer congregó a doce mil participantes y tuvo una organización excelente. Faltando media hora para el inicio ya había mucha gente esperando parada tras el arco de partida, mi esposa y yo tuvimos que conformarnos con un lugar que encontramos a unos ciento cincuenta metros detrás del mismo. Las partidas en estas carreras masivas suelen ser bastante caóticas, mucha gente que corre por primera vez suele ponerse adelante. En nuestro medio existe un marcado contraste en el nivel de los corredores, a pesar de que la selección peruana de fondismo se ubica entre las veinte mejores del mundo, el corredor de 10k hace en promedio un tiempo de poco menos de una hora.
Empecé la carrera sin apurarme demasiado porque sospechaba que no estaba en mi mejor forma, centrándome solamente en coordinar el paso con la respiración terminé los primeros cinco kilómetros en 25:30. Después del atasco de los primeros kilómetros, no estaba mal el tiempo hasta ese momento. Los dos kilómetros siguientes fueron en declive y aproveché para acelerar un poco, pasé el kilómetro siete en 34:30. Entre los kilómetros siete quinientos y ocho quinientos, donde se juntan el cansancio y una pendiente ascendente, por ir adelantando gente fui creyéndome que iba a buen ritmo, el cartel del kilómetro nueve que encontré al girar una esquina y mi cronómetro en 45:10 se encargaron de volverme a la realidad, no es que yo estuviera yendo rápido sino que... ¡estaba rodeado de tortugas!. Un kilómetro con nueve metros de declive me separaban de la meta y tendría que hacer mis mejores mil metros. Me lanzo y veo que poco a poco lo voy consiguiendo, al final llego a la meta en 49:05, ¿me equivoco o me salieron 3:55 en el último kilómetro?.
martes, 22 de noviembre de 2011
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