lunes, 16 de mayo de 2011
Lima42k - La Crónica
El despertador suena a las cinco en la oscuridad, los 42k arrancan a las siete, bajo a la cocina y desayuno con desgano dos plátanos y un vaso de Powerade. Me doy un baño y al terminar despierto a Wendy que correrá su tercera 10k a las ocho y media, miro por la ventana y veo el cielo cubierto, parece que hoy no habrá calor. Dorsal y chip en su lugar, despertamos a los niños y subimos todos al auto, ellos nos esperarán en el departamento de mis suegros que está a cuatro cuadras de la partida-meta.
Poco tráfico y a diez para las siete ya estaba en la partida donde me encuentro a mi amigo Jorge que me pregunta si llevo gel y me regala uno, hay más corredores que el año pasado. A las siete en punto dan la partida de los 42, estoy en medio del pelotón, avanzamos muy despacio al comienzo y dejo que todos los que quieran me pasen, tenía planeado hacer todo muy lento al principio, alternando diez minutos de trote con treinta segundos de marcha, la primera vez que lo hago siento alivio porque mis gemelos se
relajan, pero la segunda vez no siento nada. Diez minutos después llego al primer punto de hidratación del Km.5 y me doy cuenta de que estoy yendo demasiado lento, a poco menos de 7 minutos por kilómetro, a ese paso acabaré en cinco horas y eso no está en mis planes. A partir de ese momento decido acelerar un poco y detenerme solamente el tiempo necesario en los puntos de hidratación ubicados cada 5 kilómetros. Ya en el km.14 siento algo el cansancio y me como el gel que me regaló mi amigo. Pocos
minutos después la fuerza regresa y en el km.18 adelanto sin esfuerzo al pacer de 4:30, aunque creo que va un poco retrasado. Paso el arco de la media maratón en 2:15 y en el km.23 comienza la subida, el pacer de 4:30 debe haber acelerado un poco porque en el km.26 me adelanta, me tienta el seguirlo pero aún faltan varios kilómetros y lo pienso dos veces. En el km.27 comienzo otra bajada y me recupero un poco. Llego al km.30 esperando encontrar el punto de repartición de gel señalado por la organización pero en su lugar encuentro todo tirado por el suelo, tendré que dejarlo todo en la subida que va desde allí hasta la meta. ¡Qué ingenuo fui al dejar mis geles en el cajón de mi mesa de noche!. Aunque los siguientes kilómetros son de cansancio progresivo puedo adelantar a algunos que trotan y varios que ya van caminando. En los kilómetros 39 y 40 me encuentro trotando muy lentamente, a tal punto que durante algunos minutos estoy hombro a hombro con otro "corredor" que camina a mi lado. Finalmente creo que lo avergoncé porque bajó el paso y se perdió por atrás después de que le dije que me parecía que caminaba bastante rápido. En el km.41 mis suegros me dan ánimos cada uno a su manera, desde su vereda mi suegro me grita "¡Dale Eduardo, dale!", mientras desde su balcón mi suegra me grita "¡Ya ves lo que te pasa por tomar tanta cerveza...!". Dos minutos
después entro a la recta de la meta alargando el paso, el cansancio no ha podido conmigo ésta vez y no he caminado, oigo aplausos y saludo a la gente, alguien me llama por mi nombre, "Hola Gustavo" le digo a mi amigo, ya puedo ver el arco de la meta indicando 4:41 a cien metros, acelero un poco más y al cruzar la meta encuentro a mi familia esperándome.
Entrando a la meta, el tiempo neto 4:41:37
Perfil de la Lima42k
miércoles, 4 de mayo de 2011
a diez días de la Lima42k
La parte más dura del trabajo ya está hecha, me parece increible que corriendo tres veces a la semana haya podido acumular 240 kilómetros durante el último mes, con tres tiradas largas de 26-27-30 kilómetros, un promedio de 16 kilómetros en cada entrenamiento y sin lesiones. Los kilómetros acumulados en este último mes duplican a los que conseguí acumular el año pasado en el mismo periodo previo a la maratón. Ojalá no sea demasiado optimista al creer que puedo rebajar en una hora mi tiempo del año pasado, aquella vez crucé la meta en 5:21. Me parece que la capacidad de incrementar la cantidad de kilómetros responde no sólo a que me he vuelto más resistente al castigo, sinó también a que ésta vez he estado corriendo por la tarde-noche al hacérseme muy duro levantarme a correr a las 3-4 de la mañana para poder dejar a los niños a tiempo en el colegio. Por otra parte me parece que afortunadamente mi ausencia no se ha dejado sentir demasiado en la casa pues con frecuencia he hecho coincidir mis entrenamientos con el momento en que mi esposa y mis hijos están aún en la natación. Espero haberme ganado el derecho de estar parado frente a los 42195 el 15 de mayo, les dejo una tabla con mi preparación de las últimas doce semanas.
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