La Maratón de ayer ha sido lo mejor que me ha dado el running desde que comencé de cero hace un año, el cansancio, el aliento de mis hijos y de mi familia, la gente que te anima alegremente al pasar y el ver que poquito a poco la meta se va acercando. No importa que haya demorado más de cinco horas, que haya tenido que alternar marcha y trote desde el kilómetro 25 o que haya llegado en el puesto 708 de 900 inscritos. En este momento sólo queda muy poco dolor muscular y muchos buenos recuerdos. No siempre hay que creer lo que se dice, también se puede cruzar la meta de los 42k corriendo con una sonrisa en la cara y con una preparación de 30 kilómetros semanales repartidos en tres dias.
lunes, 3 de mayo de 2010
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
