miércoles, 21 de octubre de 2009

feedback e inicio

Hace cinco meses empecé a correr una vez por semana durante veinte minutos seguidos. Quizá a más de uno le parecerá que no estaba en tan mala forma, de hecho otros refieren haber tenido comienzos más modestos, pero mis ochenta y nueve kilos no encajaban bien en mi metro ochenta y cuatro. Tenía algunos kilos de más, había estado yendo a un gimnasio donde mi trabajo cardiovascular durante los últimos cinco años había pasado únicamente por caminar una vez a la semana sobre la trotadora inclinada al máximo y por otro lado también había empezado a darme cuenta de que marchaba muy lento en mis esporádicas salidas a la montaña, mi afición de siempre.
Nunca había destacado como un buen corredor cuando fui estudiante, me situaba un poco arriba de la media, las veces que había intentado crearme el hábito como parte de un entrenamiento para hacer montaña, terminé dejándolo luego de la primera sesión debido a los dolores que había sentido, después trataba de convencerme a mi mismo de que no era necesario correr para realizar mis salidas por la sierra.
Mi primer avance me tomó un mes y medio, entre mediados de mayo y finales de junio, me costaba mucho salir a correr pero pude pasar de los veinte minutos una vez a la semana a los veinte minutos dos veces por semana, la distancia que corría rondaba los tres kilómetros por día.

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