lunes, 20 de agosto de 2012
la luz al final del tunel
Hoy se cumplen tres meses de la Lima 42k y no me encuentro en condiciones de correr la Media Maratón de Lima el próximo domingo 26 de agosto. Cometí el error de no tomarme unos días de descanso después de la Lima 42k y por ello desarrollé una lesión en la banda iliotibial a la altura de la rodilla derecha. Continué entrenando las semanas siguientes creyendo que la lesión se iría sola y aunque en más de una ocasión me pareció que estaba cediendo, ésta fue agravándose. A mediados de julio, cuando ya no podía correr cien metros sin empezar a sentir dolor en la rodilla, decidí ir a consulta con una fisioterapeuta que me recomendaron. Ella me explicó que se trataba de una de las lesiones más rebeldes y que podrían pasar varios meses antes de curarme si no seguía un tratamiento de ocho días con pastillas, hielo y descanso. Regresé con la fisioterapeuta un par de días antes de terminar con el tratamiento, tras hacerme un exámen, me dijo que le parecía que podía empezar a correr un poco nuevamente. El 27 de julio, al día siguiente de tomar la última pastilla, empecé con tres series de 6 minutos de marcha por 4 minutos de trote. Desde entonces, a medida que el dolor en la rodilla fue desapareciendo, he estado aumentando poco a poco el trote a expensas de la marcha, ayer tras 12 minutos de marcha corrí 25 minutos seguidos. Por ahora debo seguir yendo con cuidado tal y como lo he venido haciendo desde la última vez que visité a la fisioterapeuta: calentando y estirando bien la banda iliotibial antes de trotar y estirando y aplicando hielo en la rodilla al terminar.
jueves, 24 de mayo de 2012
Lima42k 2012
Para preparar ésta, mi tercera maratón, decidí probar un plan de entrenamiento para corredores de nivel básico (4 horas o más en maratón) de ocho semanas que encontré en internet elaborado por el profesor Miguel Angel Rabanal, en el cual deben realizarse dos tiradas largas semanales. Se comienza la octava semana con dos tiradas largas de una hora treintaicinco y se llega en la tercera semana previa a la maratón a dos tiradas largas de dos horas y diez minutos en progresión. En la sexta semana previa al maratón pasé de tres a cuatro rodajes semanales, llegando hasta los sesentiún kilómetros en la semana de mayor carga. El plan puede resultar engañoso porque, al no superar las tiradas largas los veinticuatro kilómetros, estas pueden hacerse a un ritmo bastante vivo que supera al paso de maratón. A pesar de ello pienso que el plan es bueno, sobre todo para mi que no puedo darme el lujo de hacer tiradas largas de tres horas en días de semana, que me gusta salir los viernes y sábados por la noche y dedicar mis fines de semana a la familia.
A diferencia del año pasado el tiempo estuvo soleado en las semanas previas a la carrera con máximas de hasta 25 grados, pero a cinco días de la Lima42k las esperadas nubes cubrieron Lima e hicieron descender las temperaturas. En las doce horas previas cené un plato de fideos, bebí un litro de Gatorade, un litro de suero Frutiflex y desayuné tres plátanos. Para cuando dieron la partida, a las siete de la mañana, ya había decidido ir a un paso cómodo en los dos primeros tercios de la carrera y acelerar en el último tercio, si es que podía. La experiencia me enseñó que es necesario asegurarme el avituallamiento llevando el cinturón de hidratación y tres sachets de Accel Gel de vainilla en los bolsillos. En la partida me ubiqué en el tercio posterior del pelotón y empecé la carrera con el paso más cómodo que encontré, al pasar los 3k en veinte minutos me enteré que estaba yendo a 6'40", bastante más lento de lo esperado, pero no me preocupaba demasiado porque ya sabía que a partir de los veinte minutos llegan las buenas sensaciones y suelo acelerar sin darme cuenta. Voy tranquilo mirando mi ciudad, de San Borja Sur paso a San Borja Norte, luego a Canaval y Moreyra, Juan de Arona y los 10k en una hora con tres minutos. Paso frente al Golf de San Isidro y me regocijo al pensar que no estoy nada cansado y que el año pasado en ese lugar si lo estaba. Sigo el camino a Magdalena, paso los 14k en la Javier Prado y recuerdo que comí un gel allí en la ultima maratón, ahora comeré el primer gel más adelante, en el 22k, poco antes de comenzar la primera subida. Voy por la Avenida del Ejército y al entrar a la Pera del Amor me cruzo con Claudia, la comadre de mi mujer, ella está saliendo y me aventaja por tres o cuatro minuto, se ha comprado un GPS Garmin y le va marcando el paso a un grupete de runners. Entro a la Costanera, el Océano Pacífico está a mi derecha, voy detrás de un grupo de runners y oigo que entre ellos se dicen "cinco con cincuenta, bajemos un poco", momentáneamente los adelanto. Llego al Puente Villena, ya estoy en la media maratón, dos horas con once minutos, avanzo un kilómetro más y justo antes de llegar a un puesto de hidratación me como el primer gel, desde allí hasta el 27k va una subida que en la maratón del 2010 me obligó a caminar. Voy por Mariscal Castilla y luego por La Merced, después viene Ricardo Palma y la Avenida Pardo, sigo por Santa Cruz y en Angamos paso por el 30k, llevo tres horas con siete minutos corriendo, ya voy cansado y me como mi segundo gel, todo lo que queda hasta la meta es en subida, al igual que el año pasado acabaré el maratón dignamente y superaré el cansancio, aunque vaya a paso de tortuga, no caminaré ni me detendré más del tiempo necesario para tomarme un vaso en los puntos de hidratación que hay cada 5k. Paso por el Colegio Belén, después viene de nuevo el Golf, sigo por Juan de Arona ahora en subida, es el 35k y me tomo mi último vaso de Powerade, siento el último gel que comí aún en el estómago, debido al cansancio mi estómago no ha sido capaz de absorverlo todavía, cruzo la Vía Expresa viendo cómo el pacer de cuatro horas con treinta me pasa con facilidad, acelero un poco para no perderlo de vista pero me parece que va demasiado rápido, a un paso mayor del que le corresponde. En el 37k colocaron un arco de donde caía una lluvia demasiado fina, me refresco un poco al pasar debajo y al doblar a Pablo Carriquiri me encuentro con los padres y las hermanas de Claudia que me dan ánimos, me alegra mucho el verlos, así como al esposo de Claudia que esta vez no pudo correr y estuvo esperándome en varios puntos de la ruta con su cámara fotográfica. Entro a San Borja Norte y cuando me encuentro a la altura del Puente Quiñones mi esposa me llama por teléfono, con la voz entrecortada por el cansancio le digo que ya voy en el 38k y que estoy llegando en veinte minutos. A poco de cruzar la Avenida Aviación adelanto al pacer de cuatro con treinta, que ha bajado el paso y me da ánimos al verme pasar, cruzo la Avenida San Luis y al pasar frente al balcón de mis suegros en el 41k, ellos me estaban esperando, me saludaron y me dijieron que me veían más fresco que el año pasado. De pronto veo que un corredor que va un poco adelante acelera y hago lo mismo, aunque me parece muy pronto, la recta final la recorro con los ojos cerrados, el cronómetro que está arriba del arco de la meta marca cuatro horas con veintinueve minutos, me he quedado sin aire por el sprint (si es que se puede llamar así), cruzo la meta y me detengo de golpe para hinchar mis pulmones y sacarme el sofocón. El primero en recibirme fue mi hijo de seis años quien me toma de la mano y me dice "papá quiero correr contigo", mi esposa y mi hija de once años me miran y me abrazan, me parece que sus ojos brillan.
El tiempo neto fue 4:28:07,
mejoré en trece minutos mi marca del 2011.
Issack Kimaiyo y Julius Kipyego,
primer y segundo puesto de la maratón.
A diferencia del año pasado el tiempo estuvo soleado en las semanas previas a la carrera con máximas de hasta 25 grados, pero a cinco días de la Lima42k las esperadas nubes cubrieron Lima e hicieron descender las temperaturas. En las doce horas previas cené un plato de fideos, bebí un litro de Gatorade, un litro de suero Frutiflex y desayuné tres plátanos. Para cuando dieron la partida, a las siete de la mañana, ya había decidido ir a un paso cómodo en los dos primeros tercios de la carrera y acelerar en el último tercio, si es que podía. La experiencia me enseñó que es necesario asegurarme el avituallamiento llevando el cinturón de hidratación y tres sachets de Accel Gel de vainilla en los bolsillos. En la partida me ubiqué en el tercio posterior del pelotón y empecé la carrera con el paso más cómodo que encontré, al pasar los 3k en veinte minutos me enteré que estaba yendo a 6'40", bastante más lento de lo esperado, pero no me preocupaba demasiado porque ya sabía que a partir de los veinte minutos llegan las buenas sensaciones y suelo acelerar sin darme cuenta. Voy tranquilo mirando mi ciudad, de San Borja Sur paso a San Borja Norte, luego a Canaval y Moreyra, Juan de Arona y los 10k en una hora con tres minutos. Paso frente al Golf de San Isidro y me regocijo al pensar que no estoy nada cansado y que el año pasado en ese lugar si lo estaba. Sigo el camino a Magdalena, paso los 14k en la Javier Prado y recuerdo que comí un gel allí en la ultima maratón, ahora comeré el primer gel más adelante, en el 22k, poco antes de comenzar la primera subida. Voy por la Avenida del Ejército y al entrar a la Pera del Amor me cruzo con Claudia, la comadre de mi mujer, ella está saliendo y me aventaja por tres o cuatro minuto, se ha comprado un GPS Garmin y le va marcando el paso a un grupete de runners. Entro a la Costanera, el Océano Pacífico está a mi derecha, voy detrás de un grupo de runners y oigo que entre ellos se dicen "cinco con cincuenta, bajemos un poco", momentáneamente los adelanto. Llego al Puente Villena, ya estoy en la media maratón, dos horas con once minutos, avanzo un kilómetro más y justo antes de llegar a un puesto de hidratación me como el primer gel, desde allí hasta el 27k va una subida que en la maratón del 2010 me obligó a caminar. Voy por Mariscal Castilla y luego por La Merced, después viene Ricardo Palma y la Avenida Pardo, sigo por Santa Cruz y en Angamos paso por el 30k, llevo tres horas con siete minutos corriendo, ya voy cansado y me como mi segundo gel, todo lo que queda hasta la meta es en subida, al igual que el año pasado acabaré el maratón dignamente y superaré el cansancio, aunque vaya a paso de tortuga, no caminaré ni me detendré más del tiempo necesario para tomarme un vaso en los puntos de hidratación que hay cada 5k. Paso por el Colegio Belén, después viene de nuevo el Golf, sigo por Juan de Arona ahora en subida, es el 35k y me tomo mi último vaso de Powerade, siento el último gel que comí aún en el estómago, debido al cansancio mi estómago no ha sido capaz de absorverlo todavía, cruzo la Vía Expresa viendo cómo el pacer de cuatro horas con treinta me pasa con facilidad, acelero un poco para no perderlo de vista pero me parece que va demasiado rápido, a un paso mayor del que le corresponde. En el 37k colocaron un arco de donde caía una lluvia demasiado fina, me refresco un poco al pasar debajo y al doblar a Pablo Carriquiri me encuentro con los padres y las hermanas de Claudia que me dan ánimos, me alegra mucho el verlos, así como al esposo de Claudia que esta vez no pudo correr y estuvo esperándome en varios puntos de la ruta con su cámara fotográfica. Entro a San Borja Norte y cuando me encuentro a la altura del Puente Quiñones mi esposa me llama por teléfono, con la voz entrecortada por el cansancio le digo que ya voy en el 38k y que estoy llegando en veinte minutos. A poco de cruzar la Avenida Aviación adelanto al pacer de cuatro con treinta, que ha bajado el paso y me da ánimos al verme pasar, cruzo la Avenida San Luis y al pasar frente al balcón de mis suegros en el 41k, ellos me estaban esperando, me saludaron y me dijieron que me veían más fresco que el año pasado. De pronto veo que un corredor que va un poco adelante acelera y hago lo mismo, aunque me parece muy pronto, la recta final la recorro con los ojos cerrados, el cronómetro que está arriba del arco de la meta marca cuatro horas con veintinueve minutos, me he quedado sin aire por el sprint (si es que se puede llamar así), cruzo la meta y me detengo de golpe para hinchar mis pulmones y sacarme el sofocón. El primero en recibirme fue mi hijo de seis años quien me toma de la mano y me dice "papá quiero correr contigo", mi esposa y mi hija de once años me miran y me abrazan, me parece que sus ojos brillan.
mejoré en trece minutos mi marca del 2011.
primer y segundo puesto de la maratón.
lunes, 26 de marzo de 2012
Lima 42k - Semana 8
A ocho semanas de la Lima 42k estoy iniciando la etapa más delicada en la preparación del maratón, a partir de este momento iré aumentando la carga semanal de kilómetros de manera controlada para que el cuerpo asimile el ejercicio sin sufrir lesiones. En esta mi tercera maratón, procuraré distribuir más uniformemente los kilómetros a lo largo de cada semana que en las veces anteriores, haciendo por lo menos dos tiradas largas semanales y llegando hasta los sesenta kilómetros semanales a un mes de la carrera. La valla a superar no es alta, mi mejor marca para los 42k es 4h41min y con una mejor preparación no parece complicado acercarme más a las cuatro horas. La semana pasada sumé 45 kilómetros en tres rodajes, a un promedio de 5'42" por kilómetro.
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LUNES 19/3 MIERCOLES 21/3 VIERNES 23/3 |
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15,5k a 5'41"/km 12,3k a 5'46"/km 16,7k a 5'40"/km |
martes, 31 de enero de 2012
Primera Ultramaraton Yumax 80k
El sábado pasado se corrió la primera Ultramaratón Yumax 80k a lo largo del circuito de playas de la bahía de Lima con la participación de ciento sesenta y seis corredores, repartidos en las modalidades de individual y postas. En la modalidad individual, mucho más exigente, cada competidor debía recorrer 80k en un tiempo no mayor de trece horas y en la modalidad de postas los 80k se repartían entre tres competidores que debían recorrer 26,7k cada uno. La organización estuvo a cargo de Perutriathletes, asociación dedicada a promover la práctica del triatlón y de las disciplinas que comprende.
Ya desde el mes de noviembre la carrera había empezado a llamar mi atención y cuando Jorge me propuso formar un equipo de postas con Diego, ambos amigos del trabajo, acepté de inmediato porque me parecía que los 26,7k me vendrían muy bien en mi preparación para la Lima 42k de mayo de este año.
La preparación de la ultramaratón en postas me tomó dos meses, entre la última semana de noviembre y la primera semana de enero, estuve entrenado tres veces por semana con dos rodajes de 7k y un fondo de 1h30min. Para la segunda semana de enero alargué el fondo semanal a 1h45min y en la semana previa a la ultramaraton lo alargué hasta las dos horas.
Los 80k de la ultramaraton consistieron en tres vueltas a un circuito de 26,7k de los cuales un tercio corresponden a una superficie de tierra o arena y los otros dos tercios a asfalto o cemento. El recorrido es mayormente plano y paralelo a la costa, salvo por un par de cuestas, la primera de setecientos metros de largo con una pendiente de cinco por ciento y la segunda de mil seiscientos metros de longitud con una pendiente de un poco más del dos por ciento.
Nuestra posta resultó ser más pareja de lo que esperábamos, yo partí primero a las cinco de la mañana completando la primera vuelta de 26,7k en 2h40min, luego siguió Diego que lo hizo más rápido de lo esperado y remató Jorge con 2h36min. El tiempo total de nuestro equipo para los 80k fue de 7h59min, que nos situó en el puesto veintiuno de treintaiún equipos de postas que llegaron a la meta.
Diego dándole la posta a Jorge.
Vista parcial de la bahia de Lima, donde tuvo lugar la Ultramaraton Yumax 80k.
Ya desde el mes de noviembre la carrera había empezado a llamar mi atención y cuando Jorge me propuso formar un equipo de postas con Diego, ambos amigos del trabajo, acepté de inmediato porque me parecía que los 26,7k me vendrían muy bien en mi preparación para la Lima 42k de mayo de este año.
La preparación de la ultramaratón en postas me tomó dos meses, entre la última semana de noviembre y la primera semana de enero, estuve entrenado tres veces por semana con dos rodajes de 7k y un fondo de 1h30min. Para la segunda semana de enero alargué el fondo semanal a 1h45min y en la semana previa a la ultramaraton lo alargué hasta las dos horas.
Los 80k de la ultramaraton consistieron en tres vueltas a un circuito de 26,7k de los cuales un tercio corresponden a una superficie de tierra o arena y los otros dos tercios a asfalto o cemento. El recorrido es mayormente plano y paralelo a la costa, salvo por un par de cuestas, la primera de setecientos metros de largo con una pendiente de cinco por ciento y la segunda de mil seiscientos metros de longitud con una pendiente de un poco más del dos por ciento.
Nuestra posta resultó ser más pareja de lo que esperábamos, yo partí primero a las cinco de la mañana completando la primera vuelta de 26,7k en 2h40min, luego siguió Diego que lo hizo más rápido de lo esperado y remató Jorge con 2h36min. El tiempo total de nuestro equipo para los 80k fue de 7h59min, que nos situó en el puesto veintiuno de treintaiún equipos de postas que llegaron a la meta.
martes, 22 de noviembre de 2011
Carrera Nextel 10k
Después del mal sabor que me dejaron las dos medias maratones que corrí este año, estoy terminando el año con mi mejor marca personal en 10k. La Carrera Nextel de ayer congregó a doce mil participantes y tuvo una organización excelente. Faltando media hora para el inicio ya había mucha gente esperando parada tras el arco de partida, mi esposa y yo tuvimos que conformarnos con un lugar que encontramos a unos ciento cincuenta metros detrás del mismo. Las partidas en estas carreras masivas suelen ser bastante caóticas, mucha gente que corre por primera vez suele ponerse adelante. En nuestro medio existe un marcado contraste en el nivel de los corredores, a pesar de que la selección peruana de fondismo se ubica entre las veinte mejores del mundo, el corredor de 10k hace en promedio un tiempo de poco menos de una hora.
Empecé la carrera sin apurarme demasiado porque sospechaba que no estaba en mi mejor forma, centrándome solamente en coordinar el paso con la respiración terminé los primeros cinco kilómetros en 25:30. Después del atasco de los primeros kilómetros, no estaba mal el tiempo hasta ese momento. Los dos kilómetros siguientes fueron en declive y aproveché para acelerar un poco, pasé el kilómetro siete en 34:30. Entre los kilómetros siete quinientos y ocho quinientos, donde se juntan el cansancio y una pendiente ascendente, por ir adelantando gente fui creyéndome que iba a buen ritmo, el cartel del kilómetro nueve que encontré al girar una esquina y mi cronómetro en 45:10 se encargaron de volverme a la realidad, no es que yo estuviera yendo rápido sino que... ¡estaba rodeado de tortugas!. Un kilómetro con nueve metros de declive me separaban de la meta y tendría que hacer mis mejores mil metros. Me lanzo y veo que poco a poco lo voy consiguiendo, al final llego a la meta en 49:05, ¿me equivoco o me salieron 3:55 en el último kilómetro?.
Empecé la carrera sin apurarme demasiado porque sospechaba que no estaba en mi mejor forma, centrándome solamente en coordinar el paso con la respiración terminé los primeros cinco kilómetros en 25:30. Después del atasco de los primeros kilómetros, no estaba mal el tiempo hasta ese momento. Los dos kilómetros siguientes fueron en declive y aproveché para acelerar un poco, pasé el kilómetro siete en 34:30. Entre los kilómetros siete quinientos y ocho quinientos, donde se juntan el cansancio y una pendiente ascendente, por ir adelantando gente fui creyéndome que iba a buen ritmo, el cartel del kilómetro nueve que encontré al girar una esquina y mi cronómetro en 45:10 se encargaron de volverme a la realidad, no es que yo estuviera yendo rápido sino que... ¡estaba rodeado de tortugas!. Un kilómetro con nueve metros de declive me separaban de la meta y tendría que hacer mis mejores mil metros. Me lanzo y veo que poco a poco lo voy consiguiendo, al final llego a la meta en 49:05, ¿me equivoco o me salieron 3:55 en el último kilómetro?.
miércoles, 12 de octubre de 2011
una media para el olvido
Aunque mejor debería decir "una media para recordar" ya que equivocadamente pensé que podría hacer mi mejor marca en media maratón con una preparación de tres rodajes semanales de 8k a ritmos altos. No obstante que mis tiempos en 8k estén mejorando en más o menos un minuto a los del año pasado, este domingo marqué mi peor tiempo (2h5min) en media maratón y sólo se me ocurre atribuirlo al hecho de no haber preparado esta carrera con algunos rodajes de 16-17 kilómetros a mi paso de 21k.
La organización de la "X Gran Maratón de RPP" fue deficiente como de costumbre, entre lo negativo se puede destacar que los puestos de hidratación estuvieron imposibles al punto de que tuve que partir de casi todos sin haber bebido ni una gota por todo el tiempo que estaban tardando en entregarme un vaso (asumo mi culpa por no haber llevado mi cinturón de hidratación), también me llamó la atención el no ver ni un sólo cartel indicador de kilometraje a lo largo de los 21k y por último también quiero señalar que el recorrido sigue excediendo (como en las últimas ediciones) en doscientos o trescientos metros los 21097. Lo positivo en la carrera fue que por primera vez los corredores de 21k partieron separados de los de 10k, lo que generó menos pérdidas de tiempo en la partida.
Momentos antes de comenzar la carrera.
La organización de la "X Gran Maratón de RPP" fue deficiente como de costumbre, entre lo negativo se puede destacar que los puestos de hidratación estuvieron imposibles al punto de que tuve que partir de casi todos sin haber bebido ni una gota por todo el tiempo que estaban tardando en entregarme un vaso (asumo mi culpa por no haber llevado mi cinturón de hidratación), también me llamó la atención el no ver ni un sólo cartel indicador de kilometraje a lo largo de los 21k y por último también quiero señalar que el recorrido sigue excediendo (como en las últimas ediciones) en doscientos o trescientos metros los 21097. Lo positivo en la carrera fue que por primera vez los corredores de 21k partieron separados de los de 10k, lo que generó menos pérdidas de tiempo en la partida.
lunes, 29 de agosto de 2011
102 Media Maraton de Lima
Hace tres meses que no hago una entrada en el blog y es que nada novedoso ha pasado en este tiempo, no ha habido un entrenamiento que haya destacado y desde hace un año los ritmos cuando voy a tope siguen siendo los mismos. No he perdido la motivación y siento que el running es algo que me gusta más allá de lo que cueste salir a correr con frío por las veredas mojadas por la llovizna de mi ciudad, ultimamente después de una hora de running he estado entrando a mi casa empapado pero lleno de energía y más relajado.
Ayer corrimos la 102 Media Maratón de Lima y tampoco faltó la llovizna, ahora me parece que no fue una buena idea escuchar a los expertos, estos últimos dos meses me estuve creyendo aquello de que uno se vuelve más rápido corriendo lento la mayoría de las veces y me preparé rodando tres veces por semana, casi siempre a ritmo medio o bajo y algunas veces a ritmo alto. Crucé el arco de la meta en 1:56:29, quedando a dos minutos de mi mejor marca. Hoy en los titulares de Radio Programas del Perú (RPP) me encontré la foto que he puesto al pie de esta entrada, en ella aparezco en medio del peloton con el dorsal 1382.
Ayer corrimos la 102 Media Maratón de Lima y tampoco faltó la llovizna, ahora me parece que no fue una buena idea escuchar a los expertos, estos últimos dos meses me estuve creyendo aquello de que uno se vuelve más rápido corriendo lento la mayoría de las veces y me preparé rodando tres veces por semana, casi siempre a ritmo medio o bajo y algunas veces a ritmo alto. Crucé el arco de la meta en 1:56:29, quedando a dos minutos de mi mejor marca. Hoy en los titulares de Radio Programas del Perú (RPP) me encontré la foto que he puesto al pie de esta entrada, en ella aparezco en medio del peloton con el dorsal 1382.
lunes, 16 de mayo de 2011
Lima42k - La Crónica
El despertador suena a las cinco en la oscuridad, los 42k arrancan a las siete, bajo a la cocina y desayuno con desgano dos plátanos y un vaso de Powerade. Me doy un baño y al terminar despierto a Wendy que correrá su tercera 10k a las ocho y media, miro por la ventana y veo el cielo cubierto, parece que hoy no habrá calor. Dorsal y chip en su lugar, despertamos a los niños y subimos todos al auto, ellos nos esperarán en el departamento de mis suegros que está a cuatro cuadras de la partida-meta.
Poco tráfico y a diez para las siete ya estaba en la partida donde me encuentro a mi amigo Jorge que me pregunta si llevo gel y me regala uno, hay más corredores que el año pasado. A las siete en punto dan la partida de los 42, estoy en medio del pelotón, avanzamos muy despacio al comienzo y dejo que todos los que quieran me pasen, tenía planeado hacer todo muy lento al principio, alternando diez minutos de trote con treinta segundos de marcha, la primera vez que lo hago siento alivio porque mis gemelos se
relajan, pero la segunda vez no siento nada. Diez minutos después llego al primer punto de hidratación del Km.5 y me doy cuenta de que estoy yendo demasiado lento, a poco menos de 7 minutos por kilómetro, a ese paso acabaré en cinco horas y eso no está en mis planes. A partir de ese momento decido acelerar un poco y detenerme solamente el tiempo necesario en los puntos de hidratación ubicados cada 5 kilómetros. Ya en el km.14 siento algo el cansancio y me como el gel que me regaló mi amigo. Pocos
minutos después la fuerza regresa y en el km.18 adelanto sin esfuerzo al pacer de 4:30, aunque creo que va un poco retrasado. Paso el arco de la media maratón en 2:15 y en el km.23 comienza la subida, el pacer de 4:30 debe haber acelerado un poco porque en el km.26 me adelanta, me tienta el seguirlo pero aún faltan varios kilómetros y lo pienso dos veces. En el km.27 comienzo otra bajada y me recupero un poco. Llego al km.30 esperando encontrar el punto de repartición de gel señalado por la organización pero en su lugar encuentro todo tirado por el suelo, tendré que dejarlo todo en la subida que va desde allí hasta la meta. ¡Qué ingenuo fui al dejar mis geles en el cajón de mi mesa de noche!. Aunque los siguientes kilómetros son de cansancio progresivo puedo adelantar a algunos que trotan y varios que ya van caminando. En los kilómetros 39 y 40 me encuentro trotando muy lentamente, a tal punto que durante algunos minutos estoy hombro a hombro con otro "corredor" que camina a mi lado. Finalmente creo que lo avergoncé porque bajó el paso y se perdió por atrás después de que le dije que me parecía que caminaba bastante rápido. En el km.41 mis suegros me dan ánimos cada uno a su manera, desde su vereda mi suegro me grita "¡Dale Eduardo, dale!", mientras desde su balcón mi suegra me grita "¡Ya ves lo que te pasa por tomar tanta cerveza...!". Dos minutos
después entro a la recta de la meta alargando el paso, el cansancio no ha podido conmigo ésta vez y no he caminado, oigo aplausos y saludo a la gente, alguien me llama por mi nombre, "Hola Gustavo" le digo a mi amigo, ya puedo ver el arco de la meta indicando 4:41 a cien metros, acelero un poco más y al cruzar la meta encuentro a mi familia esperándome.
Entrando a la meta, el tiempo neto 4:41:37
Perfil de la Lima42k
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